Aquí dejo una pequeña reseña de La metamorfosis, un libro necesario, y con el cual tengo una extraña relación.
La pesadilla de lo real.
Una mañana como cualquier otra en el seno de una familia burguesa, en los primeros años del siglo XX, su joven y trabajador hijo despierta después de un placido sueño convertido en un terrible insecto. Tan abrumador y directo es el comienzo de la obra cumbre del célebre escritor checo Franz Kafka. Un viaje hacia lo más oscuro del corazón de Kafka a través de una historia donde la desazón existencial ante el mundo que rodeaba el autor es el punto de partida hacia un oscuro relato que con un sinfín de interpretaciones es considerada como pieza básica de la literatura.
Pese a tener elementos de relato de terror “La metamorfosis” es un ejemplo claro de la literatura realista decimonónica. Minuciosamente Kafka nos sumerge en una asfixiante atmósfera donde el escenario principal es una pequeña casa de Praga, una familia en descomposición, cuya economía se sustenta gracias al salario de su primogénito Gregorio, protagonista del relato, un joven tímido, que disfruta de su soledad y que vive para trabajar en sus continuos viajes como comerciante de una empresa de tejidos. Una existencia monótona y de subordinación hacia una autoridad que es el principal beneficiario del trabajo y en extensión de la vida de nuestro protagonista.
La repentina transformación de Gregorio rompe por completo su orden tanto familiar como laboral, descomponiéndose por completo la vida que le rodea. Lo que anteriormente era una vida dedicada a complacer a su familia y a su jefe, sin hacer ruido, pasando inadvertido pero convirtiéndose en una pieza más en el ensamblaje de una cadena de producción, deshumanizándole por completo incluso mucho antes de que la metamorfosis hiciera mella en su ser. A partir de este hecho Gregorio Samsa anteriormente considerado buen hijo y fiel trabajador se convierte un apestado, su jefe en principio indignado por su falta de asistencia desaparece rápidamente al ver el aspecto de su asalariado. Este repugnante aspecto le condena a una soledad aún mayor recluido en su habitación en la que poco a poco se le va retirando todo su mobiliario hasta convertirse prácticamente en una cueva donde Gregorio pasa las horas trepando por las paredes e intentando pasar inadvertido y con la capacidad del habla prácticamente mermada aunque en su interior su mentalidad y pensamientos están intactos.
La nueva condición física de Gregorio es asumida de diferentes maneras por los miembros de la familia Samsa; por un lado está la figura paterna que simboliza la autoridad mayor y como tal su actitud en la más agresiva y violenta llegando a tener algún episodio de enfrentamiento con su hijo convertido en insecto. La reacción más compresiva será la de la hija menor de la familia, Grete que será la encargada de limpiar la habitación y alimentar a Gregorio. Mientras la situación mas delicada es la de la madre que se cuida constantemente de no ver la nueva imagen de su hijo y negándose constantemente esta nueva situación que en los primeros días la esperanza de una mejoría es latente pero el tiempo pasa y ésta no llega, y la esperanza se desvanece, al igual que la economía familiar, que sin el sueldo de Gregorio no es capaz de subsistir e implica la búsqueda de trabaja de la hija menor a parte de acoger en la casa a nuevos inquilinos.
Poco a poco la desesperación se adueña de la familia, incapaz de vivir con un repugnante insecto gigante encerrado en la habitación, incapaz de comprender que su buen hijo se haya transformado. La situación se vuelve insostenible, el propio Gregorio se cerciora de todo el daño que está haciendo a su familia e intenta no tener ningún contacto con cualquiera de sus parientes, refugiándose tras una sabana o escondido entre las tinieblas de su habitación, sin apenas comer nada. Esta desesperación acaba con explotar un día en el que Grete toca una melodía en violín y su hermano aparece en medio de este improvisado espectáculo y esto hace huir despavoridos a los inquilinos que se encontraban allí. Esto provocará la firme disposición a matar a la criatura en la que se ha convertido nuestro protagonista. Pero esto no llega a concretarse porque debido a la falta de comida, Gregorio Samsa con su aspecto mutado es encontrado muerto por la asistenta en su habitación. Esta muerte abre un nuevo horizonte de luz para la familia Samsa, la muerte se convierte en liberación para una familia que estaba supeditada a llevar la carga de su hijo mutado en un animal repugnante, así nunca antes la muerte del protagonista, un buen hijo que un día cualquiera se vio convertido en insecto, se convierte en un final feliz y esperanzador para una familia mas unida que nunca, viendo en la imagen de su hija como el futuro de la propia familia, incorporándose a la sociedad, buscando un buen trabajo y un buen marido, alejándose así de la imagen escalofriante de Gregorio, adaptada a una sociedad con unos principios de estabilidad y normalidad donde encajará plenamente.
Esta claro que la obra esta abierta a varias interpretaciones, con un tinte claramente surrealista la acción transcurre a partir de una narración en tercera persona. La fuerza dramática y terrorífica que envuelve la obra es enorme transportando al lector a una hipnótica atmósfera, opresiva encerrada entre las paredes de esa casa, escenario de la verdadera pesadilla que comienza con un despertar del sueño y con la visión de una realidad horrible, una verdadera pesadilla que simboliza ese despertar al siglo XX y con una amenaza clara del nazismo latente que en unos años verá a Europa inmersa en la peor de sus pesadillas.
Así pues, no queda claro el sentido de una obra escrita de una forma realista pero con un tema surrealista que no deja de ser metáfora de un tipo de concepción de la existencia de su autor, dando a la obra un claro matiz existencialista y lo que es más importante, las claras referencias autobiográficas de la obra, de un modo metafórico por supuesto. Esto lo podemos ver en la imagen de autoridad paterna, el trabajo monótono y sin esperanzas o el carácter retraído y extraño que convierte en la persona/autor en un “bicho raro” ajeno a la sociedad normalizada y con un desazón existencial que convierte la realidad en un laberinto de problemas mentales.
“La metamorfosis” considerada por algunos como un pistoletazo de salida al siglo XX sigue hoy en día vigente, como ese poder metafórico que subyace de la narración y que muchos autores contemporáneos utilizan en sus obras para representar la realidad como una pesadilla o ver el cambio físico como una metáfora del propio cambio intelectual del personaje. Autores como David Cronenberg cuyas obras capitales beben directamente de la influencia de Kafka y más concretamente de “La metamorfosis” es clara en películas como “Spider” o “La mosca”.
Pese a la gran influencia de la obra hacia muchos autores, “La metamorfosis” no ha tenido sonadas adaptaciones, quizás la mejor adaptación de la obra de Kafka es para mi, la obra de teatro realizada por el grupo español “La fura del Baus”, que con su forma de entender el teatro y su estilo rompedor e innovador lograron transportarnos al universo kafkiano y simbólico, que de una forma tan perturbadora se nos muestra en la obra.
miércoles, 22 de abril de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
Descubriendo… “La Vaquilla” (Luís García Berlanga, 1985)
Rafael Azcona, el último gran guionista español.
El cine español en constante crisis desde que el celuloide llegó a nuestras tierras, ha pasado por diversas etapas que nos ha dejado títulos de indudable calidad y otros olvidables, de este último grupo podemos colocar a muchos de las películas que nos ofrece la cartelera rodadas en tierras españolas. Con este panorama tan desalentador del cine español contemporáneo conviene echar la vista atrás y recuperar algunos nombres que con sus películas dotaron al cine de la península una calidad y un toque distintivo fuera de nuestras fronteras. Uno de esos nombres es el del dramaturgo, escritor y guionista Rafael Azcona, clave a la hora de entender el cine español desde 1958, año en el que firmó su primer guión “El pisito” para el director italiano Marco Ferreri, hasta nuestros días con títulos tan destacables como “La lengua de las mariposas” (2000) o “La niña de tus ojos” (1998).
Azcona nacido en 1926 en Logroño vivió y sobre todo padeció las miserias y el horror tanto de la guerra civil como de la dictadura militar que gobernó España hasta el año 1978 cuando tuvo lugar la transición a la democracia. Estas vivencias tendrán una influencia muy importante en su obra literaria y cinematográfica, siendo la España en guerra o bajo la tiranía de Franco el escenario natural de muchas de sus obras cumbres, a la vez que ha trabajado con los directores mas prestigiosos de nuestro país, siendo su colaboración con Luís García Berlanga, Carlos Saura y Fernando Trueba la más fructífera, dando a la luz películas que se han convertido en auténticos clásicos como “¡Ay Carmela!”, la película que más Goyas posee, “Belle Epoque” Oscar a la mejor película extranjera o “El verdugo” obra maestra de Berlanga.
Rafael Azcona se convirtió en el guionista por antonomasia de la “edad de oro” del cine español, escribiendo mas de un centenar de títulos cuyo estilo lleno de mordacidad, humor negro y parodia fluía por las páginas de sus guiones, todos ellos a medio camino entre el humor más costumbrista y la tragedia de una guerra civil que dejaba un país en plena descomposición. Todo esto podemos resumirlo en una frase del propio Azcona sobre su trabajo <<…escribir cosas divertidas sobre cosas tristes…>>.
Luís García Berlanga: neorrealismo, comedia y costumbrismo.
La trayectoria cinematográfica de Berlanga puede entenderse como un tratado de primera mano sobre la ideosincracia del pueblo español a lo largo de los últimos sesenta años. Para llevar a cabo esta crítica social nunca exenta de humor el director valenciano tuvo que sortear numerosos problemas derivados todos ellos de la férrea censura franquista, que lejos de atenuar la creatividad de sus obras, parecía que la acrecentaba.
Después del rodaje de su opera prima “Esa pareja feliz”, codirigida con Juan Antonio Bardem y título más ligado al concepto de neorrealismo italiano, Berlanga conformaría una serie de filmes que tratan de analizar la realidad española desde distintos ángulos.
La estructura narrativa y las intenciones críticas de la obra cinematográfica de Berlanga en la época franquista, tienen como referencia dos títulos fundamentales “Placido” y “El verdugo”; en ambos filmes se parte de una anécdota para ir derivando en un retrato amargo de sus habitantes a través de un planteamiento tragicómico. En esta época tampoco faltarán filmes donde se nos presente a una España anclada en el subdesarrollo, mientras que en el resto del mundo se mejoran y desarrollan economías y países; el ejemplo más claro que encontramos es “¡Bienvenido Mister Marshall!”.
La causticidad y la ironía de los filmes concebidos a lo largo de los años cincuenta y sesenta quedaron relegadas a un segundo plano por el tono más esperpéntico y de farsa que adoptarían sus trabajos posteriores. A parte de esto, que tal vez sea una evolución natural en el director valenciano, hay algo en su cine que ha sido seña de identidad del cine de Berlanga en todas sus épocas: la estructura coral de todas sus películas que requería la participación de los mejores actores españoles del momento que van desde Pepe Isbert hasta José Luís López Vázquez, Alfredo Landa o José Sacristán que demostraban sus mejores registros cómicos.
De la última época como director de Luís García Berlanga destacan dos trilogías bastante diferenciadas entre ambas:
-La trilogía nacional (“La escopeta nacional”, “Patrimonio Nacional” y “Nacional II”) donde se acentúa ese sentido esperpéntico y de farsa en el marco de la España de la transición democrática.
-La trilogía sobre la época actual, donde la vena más anárquica del director sale a relucir en títulos como “Moros y cristianos”, “Todos a la cárcel” y “París-Tombuctú”, testamento cinematográfico del realizador valenciano.
“La Vaquilla”, Berlanga y Azcona recuperan una narración de antaño para su última comedia costumbrista sobre la guerra civil.
Entre estas dos trilogías Berlanga dirigió la que para algunos es su mejor película y con la que supuso un retorno a la narración de antaño: “La Vaquilla”.
Rodada en 1985 “la vaquilla” empezó a gestarse mucho antes en la cabeza de su guionista Rafael Azcona, concretamente en el año 1956 que es el momento en el que Azcona escribió el libreto.
Este filme vuelve a situarnos en medio de la guerra civil española, paralizado el frente aragonés republicano desde hace tiempo ya no hay batallas, tan solo tensa espera donde los soldados republicanos viven como pueden en las trincheras. Justo al lado, un pueblo cercano dominado por el frente nacional anuncia a bombo y platillo la celebración de sus fiestas patronales, este hecho servirá para que un grupo de soldados republicanos comandado por un Alfredo Landa en estado de gracia, deciden ir al pueblo y secuestrar a la vaquilla para así boicotear las fiestas al bando fascista.
Lo mejor del cine de Berlanga y Azcona se unen en “La vaquilla”; la comedia coral sirve como base para hacer una crítica hacia esa dura época y lo absurdo de una guerra fraticida, que deja de tener sentido a medida que ésta se hace más cruel; un ejemplo esa entrañable escena de intercambio entre tabaco y papel que realizan miembros de los dos bandos mientras se fuman tranquilamente un cigarrillo.
Todo el peso de la comicidad de la obra lo llevan un nutrido grupo de actores que vuelven a demostrar bajo la batuta de Berlanga todo su buen hacer interpretativo, así pues al ya mencionado Alfredo Landa se une José Sacristán, Guillermo Montesinos, Santiago Ramos y así un largo etcétera de actores que conforman un reparto coral que dan lo mejor de sí mismos en los amplios planos donde varias situaciones se dan al mismo tiempo, reforzando la comicidad y convirtiéndose el propio escenario en un personaje más.
En resumen, “La vaquilla” representa un cine costumbrista muy ligado a la comedia pero que tiene como fin último la crítica social hacia una época en la que España estuvo inmersa durante muchos años, como ejemplo ese final memorable con la despedida de los dos amigos toreros mientras que la famosa vaquilla muere en medio de la estepa española.
El cine español en constante crisis desde que el celuloide llegó a nuestras tierras, ha pasado por diversas etapas que nos ha dejado títulos de indudable calidad y otros olvidables, de este último grupo podemos colocar a muchos de las películas que nos ofrece la cartelera rodadas en tierras españolas. Con este panorama tan desalentador del cine español contemporáneo conviene echar la vista atrás y recuperar algunos nombres que con sus películas dotaron al cine de la península una calidad y un toque distintivo fuera de nuestras fronteras. Uno de esos nombres es el del dramaturgo, escritor y guionista Rafael Azcona, clave a la hora de entender el cine español desde 1958, año en el que firmó su primer guión “El pisito” para el director italiano Marco Ferreri, hasta nuestros días con títulos tan destacables como “La lengua de las mariposas” (2000) o “La niña de tus ojos” (1998).
Azcona nacido en 1926 en Logroño vivió y sobre todo padeció las miserias y el horror tanto de la guerra civil como de la dictadura militar que gobernó España hasta el año 1978 cuando tuvo lugar la transición a la democracia. Estas vivencias tendrán una influencia muy importante en su obra literaria y cinematográfica, siendo la España en guerra o bajo la tiranía de Franco el escenario natural de muchas de sus obras cumbres, a la vez que ha trabajado con los directores mas prestigiosos de nuestro país, siendo su colaboración con Luís García Berlanga, Carlos Saura y Fernando Trueba la más fructífera, dando a la luz películas que se han convertido en auténticos clásicos como “¡Ay Carmela!”, la película que más Goyas posee, “Belle Epoque” Oscar a la mejor película extranjera o “El verdugo” obra maestra de Berlanga.
Rafael Azcona se convirtió en el guionista por antonomasia de la “edad de oro” del cine español, escribiendo mas de un centenar de títulos cuyo estilo lleno de mordacidad, humor negro y parodia fluía por las páginas de sus guiones, todos ellos a medio camino entre el humor más costumbrista y la tragedia de una guerra civil que dejaba un país en plena descomposición. Todo esto podemos resumirlo en una frase del propio Azcona sobre su trabajo <<…escribir cosas divertidas sobre cosas tristes…>>.
Luís García Berlanga: neorrealismo, comedia y costumbrismo.
La trayectoria cinematográfica de Berlanga puede entenderse como un tratado de primera mano sobre la ideosincracia del pueblo español a lo largo de los últimos sesenta años. Para llevar a cabo esta crítica social nunca exenta de humor el director valenciano tuvo que sortear numerosos problemas derivados todos ellos de la férrea censura franquista, que lejos de atenuar la creatividad de sus obras, parecía que la acrecentaba.
Después del rodaje de su opera prima “Esa pareja feliz”, codirigida con Juan Antonio Bardem y título más ligado al concepto de neorrealismo italiano, Berlanga conformaría una serie de filmes que tratan de analizar la realidad española desde distintos ángulos.
La estructura narrativa y las intenciones críticas de la obra cinematográfica de Berlanga en la época franquista, tienen como referencia dos títulos fundamentales “Placido” y “El verdugo”; en ambos filmes se parte de una anécdota para ir derivando en un retrato amargo de sus habitantes a través de un planteamiento tragicómico. En esta época tampoco faltarán filmes donde se nos presente a una España anclada en el subdesarrollo, mientras que en el resto del mundo se mejoran y desarrollan economías y países; el ejemplo más claro que encontramos es “¡Bienvenido Mister Marshall!”.
La causticidad y la ironía de los filmes concebidos a lo largo de los años cincuenta y sesenta quedaron relegadas a un segundo plano por el tono más esperpéntico y de farsa que adoptarían sus trabajos posteriores. A parte de esto, que tal vez sea una evolución natural en el director valenciano, hay algo en su cine que ha sido seña de identidad del cine de Berlanga en todas sus épocas: la estructura coral de todas sus películas que requería la participación de los mejores actores españoles del momento que van desde Pepe Isbert hasta José Luís López Vázquez, Alfredo Landa o José Sacristán que demostraban sus mejores registros cómicos.
De la última época como director de Luís García Berlanga destacan dos trilogías bastante diferenciadas entre ambas:
-La trilogía nacional (“La escopeta nacional”, “Patrimonio Nacional” y “Nacional II”) donde se acentúa ese sentido esperpéntico y de farsa en el marco de la España de la transición democrática.
-La trilogía sobre la época actual, donde la vena más anárquica del director sale a relucir en títulos como “Moros y cristianos”, “Todos a la cárcel” y “París-Tombuctú”, testamento cinematográfico del realizador valenciano.
“La Vaquilla”, Berlanga y Azcona recuperan una narración de antaño para su última comedia costumbrista sobre la guerra civil.
Entre estas dos trilogías Berlanga dirigió la que para algunos es su mejor película y con la que supuso un retorno a la narración de antaño: “La Vaquilla”.
Rodada en 1985 “la vaquilla” empezó a gestarse mucho antes en la cabeza de su guionista Rafael Azcona, concretamente en el año 1956 que es el momento en el que Azcona escribió el libreto.
Este filme vuelve a situarnos en medio de la guerra civil española, paralizado el frente aragonés republicano desde hace tiempo ya no hay batallas, tan solo tensa espera donde los soldados republicanos viven como pueden en las trincheras. Justo al lado, un pueblo cercano dominado por el frente nacional anuncia a bombo y platillo la celebración de sus fiestas patronales, este hecho servirá para que un grupo de soldados republicanos comandado por un Alfredo Landa en estado de gracia, deciden ir al pueblo y secuestrar a la vaquilla para así boicotear las fiestas al bando fascista.
Lo mejor del cine de Berlanga y Azcona se unen en “La vaquilla”; la comedia coral sirve como base para hacer una crítica hacia esa dura época y lo absurdo de una guerra fraticida, que deja de tener sentido a medida que ésta se hace más cruel; un ejemplo esa entrañable escena de intercambio entre tabaco y papel que realizan miembros de los dos bandos mientras se fuman tranquilamente un cigarrillo.
Todo el peso de la comicidad de la obra lo llevan un nutrido grupo de actores que vuelven a demostrar bajo la batuta de Berlanga todo su buen hacer interpretativo, así pues al ya mencionado Alfredo Landa se une José Sacristán, Guillermo Montesinos, Santiago Ramos y así un largo etcétera de actores que conforman un reparto coral que dan lo mejor de sí mismos en los amplios planos donde varias situaciones se dan al mismo tiempo, reforzando la comicidad y convirtiéndose el propio escenario en un personaje más.
En resumen, “La vaquilla” representa un cine costumbrista muy ligado a la comedia pero que tiene como fin último la crítica social hacia una época en la que España estuvo inmersa durante muchos años, como ejemplo ese final memorable con la despedida de los dos amigos toreros mientras que la famosa vaquilla muere en medio de la estepa española.
sábado, 14 de marzo de 2009
There will be blood” (Paul Thomas Anderson, 2007)
Ambición, religión y oro negro
Cinco años han pasado desde que el director y guionista californiano Paul Thomas Anderson nos brindase esa pequeña comedia personalísima titulada “Punch Drunk love”. Un tiempo antes Anderson sería el encargado de realizar una de las mejores películas de la década de los noventa y posiblemente de la historia del cine “Magnolia”, este retrato coral y magnifico de la sociedad contemporánea.
Con estas premisas todo nuevo proyecto de este genial realizador siembra una gran expectación, y si a esto unimos que el poco prolífero, pero extraordinario actor británico Daniel Day-Lewis está al frente del reparto, la combinación solo puede ser una gran película. Ésto en pocas palabras es “There will be blood”, un filme denso, oscuro que te transporta a una atmósfera hipnótica de principios del siglo XX donde Daniel Plainview, antes un humilde minero se transforma en un magnate del petróleo gracias a su incesante fuerza de voluntad y su constante enfrentamiento con el resto del mundo; junto a este personaje, autentico hilo conductor de la cinta, aparece Eli (Paul Dano), un predicador con una personalidad muy marcada, que se cruzará en el camino de Daniel, manteniendo a lo largo de todo el metraje una relación de amistad/confrontación; dos vidas paralelas en su amargura y falsedad que tienen su triunfo personal como principal meta.
La materia prima del filme es la novela Oil! de Upton Sinclair, pero Anderson va mucho más allá de la obra de Sinclair, donde los temas claves de su filmografia como la religión o la familia toman protagonismo en este viaje desde los inicios de la prosperidad norteamericana, a partir de la masiva explotación de petróleo, hasta 1927 donde la crisis económica golpeará duramente a más de uno. En este viaje el aroma bíblico impregna toda la obra, desde su propio título hasta su conclusión. Una religiosidad, que en el filme funciona paralelamente con el tema de la familia, les sirve a estos personajes como vehículo para alcanzar sus objetivos, pero que al final se convierte en un castigo eterno sin posibilidad de redención.
El aspecto mas importante y destacado de la película es su estética que lo acerca a una obra de arte, donde todos sus elementos técnicos encajan a la perfección; una hipnótica puesta en escena, excelentemente fotografiada por Robert Elswit y acompañada de una banda sonora compleja, arriesgada y llena de matices realizada por el integrante de Radiohead Jonny Grenwood.
En definitiva, estamos ante un nuevo clásico moderno de Paul Thomas Anderson, estéticamente perfecta pero que tal vez peque de excesiva en sus, aun así, notables interpretaciones.
(****)
Cinco años han pasado desde que el director y guionista californiano Paul Thomas Anderson nos brindase esa pequeña comedia personalísima titulada “Punch Drunk love”. Un tiempo antes Anderson sería el encargado de realizar una de las mejores películas de la década de los noventa y posiblemente de la historia del cine “Magnolia”, este retrato coral y magnifico de la sociedad contemporánea.
Con estas premisas todo nuevo proyecto de este genial realizador siembra una gran expectación, y si a esto unimos que el poco prolífero, pero extraordinario actor británico Daniel Day-Lewis está al frente del reparto, la combinación solo puede ser una gran película. Ésto en pocas palabras es “There will be blood”, un filme denso, oscuro que te transporta a una atmósfera hipnótica de principios del siglo XX donde Daniel Plainview, antes un humilde minero se transforma en un magnate del petróleo gracias a su incesante fuerza de voluntad y su constante enfrentamiento con el resto del mundo; junto a este personaje, autentico hilo conductor de la cinta, aparece Eli (Paul Dano), un predicador con una personalidad muy marcada, que se cruzará en el camino de Daniel, manteniendo a lo largo de todo el metraje una relación de amistad/confrontación; dos vidas paralelas en su amargura y falsedad que tienen su triunfo personal como principal meta.
La materia prima del filme es la novela Oil! de Upton Sinclair, pero Anderson va mucho más allá de la obra de Sinclair, donde los temas claves de su filmografia como la religión o la familia toman protagonismo en este viaje desde los inicios de la prosperidad norteamericana, a partir de la masiva explotación de petróleo, hasta 1927 donde la crisis económica golpeará duramente a más de uno. En este viaje el aroma bíblico impregna toda la obra, desde su propio título hasta su conclusión. Una religiosidad, que en el filme funciona paralelamente con el tema de la familia, les sirve a estos personajes como vehículo para alcanzar sus objetivos, pero que al final se convierte en un castigo eterno sin posibilidad de redención.
El aspecto mas importante y destacado de la película es su estética que lo acerca a una obra de arte, donde todos sus elementos técnicos encajan a la perfección; una hipnótica puesta en escena, excelentemente fotografiada por Robert Elswit y acompañada de una banda sonora compleja, arriesgada y llena de matices realizada por el integrante de Radiohead Jonny Grenwood.
En definitiva, estamos ante un nuevo clásico moderno de Paul Thomas Anderson, estéticamente perfecta pero que tal vez peque de excesiva en sus, aun así, notables interpretaciones.
(****)
miércoles, 25 de febrero de 2009

El movimiento punk en el cine.
Corría el año 1975 en Inglaterra, un país donde el trabajo escaseaba y las revueltas eran constantes. La juventud quería y necesitaba un cambio, algo diferente, rompedor. Y es en este momento cuando un grupo empezó a destacar. Su estilo caótico, directo y alborotador rompe así con el rock progresivo que se estaba haciendo en ese época en Inglaterra, dando un vuelco al Rock&roll y creando lo que posteriormente sería un movimiento, no sólo musical, sino toda una forma de vida.
El grupo pionero de este movimiento, convertido en un mito con el paso de los años serían los “Sex Pistols”. Su corta duración, se disolvieron en 1979, su constante provocación y filosofía se basa en un individualismo radical y un rechazo absoluto de la autoridad. Un nuevo estilo musical, que simbolizó una ruptura a diversos niveles y el comienzo de un mito nacido para arrasar todo lo que se le ponía por delante, a parte de dejar un legado musical y generacional que aún hoy está presente.
El cine ha retratado este movimiento a través de filmes cuyo denominar común era el retrato de una sociedad multicultural, como es en la que se da cita en las islas británicas a principios de la década de los setenta, donde la suciedad llenaba las calles en las que se encontraban clubes nocturnos de donde nacieron bandas como los propios “Sex Pistols” o los “New York Dolls”.
Alex Cox. Cronista punk
Corría el año 1975 en Inglaterra, un país donde el trabajo escaseaba y las revueltas eran constantes. La juventud quería y necesitaba un cambio, algo diferente, rompedor. Y es en este momento cuando un grupo empezó a destacar. Su estilo caótico, directo y alborotador rompe así con el rock progresivo que se estaba haciendo en ese época en Inglaterra, dando un vuelco al Rock&roll y creando lo que posteriormente sería un movimiento, no sólo musical, sino toda una forma de vida.
El grupo pionero de este movimiento, convertido en un mito con el paso de los años serían los “Sex Pistols”. Su corta duración, se disolvieron en 1979, su constante provocación y filosofía se basa en un individualismo radical y un rechazo absoluto de la autoridad. Un nuevo estilo musical, que simbolizó una ruptura a diversos niveles y el comienzo de un mito nacido para arrasar todo lo que se le ponía por delante, a parte de dejar un legado musical y generacional que aún hoy está presente.
El cine ha retratado este movimiento a través de filmes cuyo denominar común era el retrato de una sociedad multicultural, como es en la que se da cita en las islas británicas a principios de la década de los setenta, donde la suciedad llenaba las calles en las que se encontraban clubes nocturnos de donde nacieron bandas como los propios “Sex Pistols” o los “New York Dolls”.
Alex Cox. Cronista punk
Uno de los directores que con más acierto se ha acercado a la filosofía punk es el del inglés Alex Cox. Su mejor obra es el retrato de uno de los personajes mas importantes de la escena punk, el mítico bajista de los sex pistols: Sid vicius.
La película se centra en la relación de de amor-odio con su novia Nancy, las drogas, la autodestrucción de dos personalidades límite que entran en una espiral de adicción a una relación sin futuro, rodeados por un ambiente de drogas, sexo y ronck&roll. La esencia del punk está latente en esta película retratando los momentos más significativos del rostro mas conocido del movimiento. Sid Vicius se convirtió en todo un símbolo para las generaciones posteriores. La célebre frase de vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver nunca antes tuvo mas sentido que aplicada al celebre componente de los “Sex pistols”.
Lo mejor de la película es la puesta en escena sucia y desgarrada de Londres, escenario perfecto para ver las vicisitudes de los componentes del grupo y su reacción a la continua autodestrucción de Sid que desde su unión con Nancy su vida acabó sumida en las drogas y los excesos que desembocó en una muerte por sobredosis a la espera de que el joven Sid fuese juzgado por el presunto asesinato de su compañera Nancy.
Nadie mejor que el histriónico actor británico Gary Oldman para interpretar el papel de Sid Vicius, una actuación llena de matices y con la que logra un retrato amargo de la figura del artista. El resto del reparto es poco destacado, tal vez la joven Chloe Webb interpretando a Nancy sea el rostro más reconocible, gracias a un trabajo bastante logrado de su personaje.
“Sid y Nancy”, también conocida con el subtítulo de el amor mata, es quizás el mejor retrato de ficción de el movimiento punk, una película que fue rodada en 1980 cosechando buenas críticas aunque muy criticada por el que fuera cantante de los Sex pistols, Jhonny Rothen. Algo parecido ocurrió con la madre de Sid, Anne Beverly, que en un principio se negó a que la película se llevase a cabo pero debido a la insistencia de su director al final colaboró y abanderó el proyecto. Sin duda “Sid y Nancy” es uno de los títulos imprescindibles del cine punk.
Después de este controvertido filme, el siguiente proyecto de Alex Cox sería la controvertida “Repo Man”, la historia de un joven punk que consigue un trabajo y a partir de aquí se verá envuelto en diversas situaciones surrealistas y destructivas.
Esta película, toda una rareza, es un referente de la cultura antisistema, mostrando una ciudad como Los Ángeles en decadencia absoluta. Este filme catapultó a su director Alex Cox, como autor maldito y completamente underground.
La película destaca, a parte de por tener rostros conocidos en el reparto como Emilio Estévez o Harry Dean Stanton, por su excelente banda sonora compuesta por temas de grandes interpretes como Iggy Pop o Black Flag.
“La mugre y la furia”: Guía del movimiento Punk
Un día después de que los Sex pistols concedieran una polémica entrevista para el programa Today Show de Bill Grunid, que tuvo que terminarse prematuramente por la actitud violenta y socarrona de los componentes del grupo, el tabloide sensacionalista Dayli mirror rezaba en su portada la mugre y la furia, dos palabras que simbolizan la música, actitud y formas de un grupo que marcaron una época. Este también es el título de este documental realizado por el polifacético Julian Temple y que repasa la trayectoria del grupo a partir de entrevistas a los propios integrantes y con mucho material original grabado de actuaciones en directo. Una esmerada labor de recopilación de datos y de edición de los mismos, con una excelente banda sonora.
Mucho se había escrito, rumoreado y hablado sobre los Sex pistols, y todo lo que les rodeaba, pero no fue hasta el año 2000 con la realización de este documental donde se explora la realidad de aquellos días, a la vez que vemos de primera mano las opiniones de los propios integrantes de la banda que “cuentan” la verdadera historia, desmintiendo muchas de las declaraciones realizadas por el que fuese manager de la banda.
También destaca la visión mas humanizada pero igualmente descarada y sucia del mítico Sid Vicius, visto desde los ojos del que era uno de sus mejores amigos el cantante Jhonny Rothen, emocionado al recordar la muerte de su amigo y muy critico con la influencia que ejerció sobre él su novia Nancy, a la que considera principal culpable de convertirlo en un adicto a las drogas.
“La Gran estafa del Rock&roll”: Otra visión de Julian Temple.
Antes de la realización de este excelente documental, Julián Temple también fue el participe de realizar otro estudio sobre la banda y sobre el mundo del punk. Esta vez Temple se encuentra a medio camino entra la ficción y el documental para narrarnos la versión sobre el punk y la marca en la que se convirtieron los “Sex pistols” por medio del que fuera su manager Malcom McLaren. “La gran estafa del rock&roll” es un docudrama bastante pretencioso y tal vez algo partidista hacia un tipo de visión de aquella época. El propio Maclaren se considera como el verdadero artífice del movimiento punk y que gracias a eso le supuso muy buenas ganancias económicas.
Todo lo que Maclaren dice es desmentido por muchos, entre ellos los integrantes aun vivos de los pistols, pero en todo movimiento artístico que es seguido en masa por la sociedad tiene algún componente artificial, y alguien en la sombra almacenando dinero.
El movimiento Punk, al trascender lo artístico y estético se le presupone que está por encima de modas para convertirse en un referente cultural. Con este filme se nos da otro punto de vista de la historia, y el tiempo tal vez pueda esclarecer la verdad.
Por el momento estos trabajos nos sirven para poder rememorar una época de luces y de sombras donde un nuevo estilo musical fue creado y con él nació un nuevo tipo de sociedad cuya bandera de asocial y antisistema era su principal seña de identidad, aún sabiendo que no había futuro.
Los Ramones: Punk a la americana
Si en Inglaterra fueron los Sex pistols los que impulsaron el movimiento punk, en Norteamérica el grupo encargado de llevar el punk a los oídos de la población fueron “Los Ramones”, su imagen también desaliñada y cargada de fuerza fue un emblema para la juventud en Estados Unidos, que colocaron al grupo como un emblema del punk y el hard rock. A falta todavía de una buena película, documental o docudrama que pueda estar a la altura de la mítica banda, podemos destacar algún que otro documental menor sobre los avatares de el grupo y una divertida película “Rock'n'Roll High School” rodada en 1979 y dirigida por Allan Arkush para la productora liderada por el famoso Roger Corman, reconocido admirador de la banda liderada por Joey Ramone.
Esta película no deja de ser una divertida comedia musical desarrollada en un instituto, donde podemos disfrutar de algunas actuaciones del grupo. En definitiva un divertimento poco reflexivo pero bastante entretenido.
The Clash. Otro mito del punk
EL nihilismo y la concepción básica de la música eran la seña de identidad de la mayor parte de las bandas surgidas en la primera ola del punk a finales de los 70. Un grupo integrante de esta ola, pero a la vez con sus propias peculiaridades, fueron “The clash”, también británicos, y que incorporan a su música una gran variedad de géneros; a parte de que su imagen fue menos radical, incorporaron una conciencia política importante en el alma de sus letras. A pesar de esto The clash se convirtió en otro referente punk con actuaciones llenas de potencia y fuerza, aun hoy en día siendo un referente para bandas como U2.
En el último año, otra vez Julian Temple más cercano al circulo de los Sex pistols, decidió mostrar en pantalla la biografía del que fuera vocalista y alma del grupo “The Clash” Joe Strummer, en el documental “Vida y muerte de un cantante”. El propio Temple amigo personal del vocalista decidió la realización de este proyecto después de la muerte de Strummer en el año 2002. El filme se centra, a parte de mostrarnos la evolución como persona y artista del propio Strummer, en los entresijos de la gira “London Calling” que logró en la BBC más de cuarenta millones de oyentes.
El documental cuenta con mucho material nunca antes visto, gracias al acceso a los archivos personales de la banda, pudiendo así profundizar mas todavía en la cultura punk centrándose esta vez en otro de los grupos punteros de la época: The Clash.
La película se centra en la relación de de amor-odio con su novia Nancy, las drogas, la autodestrucción de dos personalidades límite que entran en una espiral de adicción a una relación sin futuro, rodeados por un ambiente de drogas, sexo y ronck&roll. La esencia del punk está latente en esta película retratando los momentos más significativos del rostro mas conocido del movimiento. Sid Vicius se convirtió en todo un símbolo para las generaciones posteriores. La célebre frase de vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver nunca antes tuvo mas sentido que aplicada al celebre componente de los “Sex pistols”.
Lo mejor de la película es la puesta en escena sucia y desgarrada de Londres, escenario perfecto para ver las vicisitudes de los componentes del grupo y su reacción a la continua autodestrucción de Sid que desde su unión con Nancy su vida acabó sumida en las drogas y los excesos que desembocó en una muerte por sobredosis a la espera de que el joven Sid fuese juzgado por el presunto asesinato de su compañera Nancy.
Nadie mejor que el histriónico actor británico Gary Oldman para interpretar el papel de Sid Vicius, una actuación llena de matices y con la que logra un retrato amargo de la figura del artista. El resto del reparto es poco destacado, tal vez la joven Chloe Webb interpretando a Nancy sea el rostro más reconocible, gracias a un trabajo bastante logrado de su personaje.
“Sid y Nancy”, también conocida con el subtítulo de el amor mata, es quizás el mejor retrato de ficción de el movimiento punk, una película que fue rodada en 1980 cosechando buenas críticas aunque muy criticada por el que fuera cantante de los Sex pistols, Jhonny Rothen. Algo parecido ocurrió con la madre de Sid, Anne Beverly, que en un principio se negó a que la película se llevase a cabo pero debido a la insistencia de su director al final colaboró y abanderó el proyecto. Sin duda “Sid y Nancy” es uno de los títulos imprescindibles del cine punk.
Después de este controvertido filme, el siguiente proyecto de Alex Cox sería la controvertida “Repo Man”, la historia de un joven punk que consigue un trabajo y a partir de aquí se verá envuelto en diversas situaciones surrealistas y destructivas.
Esta película, toda una rareza, es un referente de la cultura antisistema, mostrando una ciudad como Los Ángeles en decadencia absoluta. Este filme catapultó a su director Alex Cox, como autor maldito y completamente underground.
La película destaca, a parte de por tener rostros conocidos en el reparto como Emilio Estévez o Harry Dean Stanton, por su excelente banda sonora compuesta por temas de grandes interpretes como Iggy Pop o Black Flag.
“La mugre y la furia”: Guía del movimiento Punk
Un día después de que los Sex pistols concedieran una polémica entrevista para el programa Today Show de Bill Grunid, que tuvo que terminarse prematuramente por la actitud violenta y socarrona de los componentes del grupo, el tabloide sensacionalista Dayli mirror rezaba en su portada la mugre y la furia, dos palabras que simbolizan la música, actitud y formas de un grupo que marcaron una época. Este también es el título de este documental realizado por el polifacético Julian Temple y que repasa la trayectoria del grupo a partir de entrevistas a los propios integrantes y con mucho material original grabado de actuaciones en directo. Una esmerada labor de recopilación de datos y de edición de los mismos, con una excelente banda sonora.
Mucho se había escrito, rumoreado y hablado sobre los Sex pistols, y todo lo que les rodeaba, pero no fue hasta el año 2000 con la realización de este documental donde se explora la realidad de aquellos días, a la vez que vemos de primera mano las opiniones de los propios integrantes de la banda que “cuentan” la verdadera historia, desmintiendo muchas de las declaraciones realizadas por el que fuese manager de la banda.
También destaca la visión mas humanizada pero igualmente descarada y sucia del mítico Sid Vicius, visto desde los ojos del que era uno de sus mejores amigos el cantante Jhonny Rothen, emocionado al recordar la muerte de su amigo y muy critico con la influencia que ejerció sobre él su novia Nancy, a la que considera principal culpable de convertirlo en un adicto a las drogas.
“La Gran estafa del Rock&roll”: Otra visión de Julian Temple.
Antes de la realización de este excelente documental, Julián Temple también fue el participe de realizar otro estudio sobre la banda y sobre el mundo del punk. Esta vez Temple se encuentra a medio camino entra la ficción y el documental para narrarnos la versión sobre el punk y la marca en la que se convirtieron los “Sex pistols” por medio del que fuera su manager Malcom McLaren. “La gran estafa del rock&roll” es un docudrama bastante pretencioso y tal vez algo partidista hacia un tipo de visión de aquella época. El propio Maclaren se considera como el verdadero artífice del movimiento punk y que gracias a eso le supuso muy buenas ganancias económicas.
Todo lo que Maclaren dice es desmentido por muchos, entre ellos los integrantes aun vivos de los pistols, pero en todo movimiento artístico que es seguido en masa por la sociedad tiene algún componente artificial, y alguien en la sombra almacenando dinero.
El movimiento Punk, al trascender lo artístico y estético se le presupone que está por encima de modas para convertirse en un referente cultural. Con este filme se nos da otro punto de vista de la historia, y el tiempo tal vez pueda esclarecer la verdad.
Por el momento estos trabajos nos sirven para poder rememorar una época de luces y de sombras donde un nuevo estilo musical fue creado y con él nació un nuevo tipo de sociedad cuya bandera de asocial y antisistema era su principal seña de identidad, aún sabiendo que no había futuro.
Los Ramones: Punk a la americana
Si en Inglaterra fueron los Sex pistols los que impulsaron el movimiento punk, en Norteamérica el grupo encargado de llevar el punk a los oídos de la población fueron “Los Ramones”, su imagen también desaliñada y cargada de fuerza fue un emblema para la juventud en Estados Unidos, que colocaron al grupo como un emblema del punk y el hard rock. A falta todavía de una buena película, documental o docudrama que pueda estar a la altura de la mítica banda, podemos destacar algún que otro documental menor sobre los avatares de el grupo y una divertida película “Rock'n'Roll High School” rodada en 1979 y dirigida por Allan Arkush para la productora liderada por el famoso Roger Corman, reconocido admirador de la banda liderada por Joey Ramone.
Esta película no deja de ser una divertida comedia musical desarrollada en un instituto, donde podemos disfrutar de algunas actuaciones del grupo. En definitiva un divertimento poco reflexivo pero bastante entretenido.
The Clash. Otro mito del punk
EL nihilismo y la concepción básica de la música eran la seña de identidad de la mayor parte de las bandas surgidas en la primera ola del punk a finales de los 70. Un grupo integrante de esta ola, pero a la vez con sus propias peculiaridades, fueron “The clash”, también británicos, y que incorporan a su música una gran variedad de géneros; a parte de que su imagen fue menos radical, incorporaron una conciencia política importante en el alma de sus letras. A pesar de esto The clash se convirtió en otro referente punk con actuaciones llenas de potencia y fuerza, aun hoy en día siendo un referente para bandas como U2.
En el último año, otra vez Julian Temple más cercano al circulo de los Sex pistols, decidió mostrar en pantalla la biografía del que fuera vocalista y alma del grupo “The Clash” Joe Strummer, en el documental “Vida y muerte de un cantante”. El propio Temple amigo personal del vocalista decidió la realización de este proyecto después de la muerte de Strummer en el año 2002. El filme se centra, a parte de mostrarnos la evolución como persona y artista del propio Strummer, en los entresijos de la gira “London Calling” que logró en la BBC más de cuarenta millones de oyentes.
El documental cuenta con mucho material nunca antes visto, gracias al acceso a los archivos personales de la banda, pudiendo así profundizar mas todavía en la cultura punk centrándose esta vez en otro de los grupos punteros de la época: The Clash.
Cineastas de la postmodernidad. Introducción

La originalidad en estos días es escasa. Las carteleras se inundan de remakes, secuelas, precuelas. Queda claro que los estragos de la posmodernidad han provocado un cambio en la forma de hacer cine. El beneficio monetario es el principal objetivo de las productoras que no dudan en reclutar a autores o directores muy personales para poder realizar sus productos, donde lo más importante serán los novedosos efectos especiales para así arrastrar a más gente a las sales de cine.
A principios de los noventa empezaron a surgir en Estados Unidos una serie de cineastas jóvenes que habían crecido con la televisión y con la constante ingestión de películas de todas las clases y todos los países. La cultura de estos nuevos cineastas sería la audiovisual y esto se notará en sus propuestas estéticas que incluirán en sus puestas en escena elementos innovadores, al igual que en su forma de narrar se buscaran nuevos caminos.
Esta nueva generación convivirá con otros autores que veinte años antes habían revolucionado el cine norteamericano. Directores como Martin Scorsese o Francis Ford Coppola crearon un cine manierista alejándose del clasicismo habitual de los años pasados en Hollywood. Los productores ya no eran los responsables absolutos de las producciones, siendo el director el principal valuarte de la película. Esto fomentó la fama de estos nuevos artesanos cinematográficos donde la violencia o las historias donde el antihéroe era el protagonista absoluta de unas narraciones que exploraban la conducta de seres fueras de la sociedad. De este modo estos directores nos han dejado obras maestras como “Toro salvaje” y “Taxi Driver” de Martin Scorsese o la trilogía de “El padrino” a cargo de Francis Coppola.
Este cine manierista fue como un soplo de aire fresco para Estados Unidos a parte de una exploración minuciosa e introspectiva sobre temas como la guerra del Vietnam o la violencia en las calles. Tiempo mas tarde estos dos grandes cineastas se irían degradando creando obras muy inferiores a sus obras maestras aunque conservando esa genial forma de hacer cine.
De este modo influenciados por todo tipo de culturas y por las filmografías de muy diversos autores, surgieron estos nuevos cineastas, que rápidamente fueron encumbrados por la crítica internacional y son seguidos por todo tipo de públicos, pero principalmente por un espectador joven, que ve en estas películas temas y puestas en escena rompedoras, a la vez que reflexivas y visualmente muy llamativas.
En las siguientes entradas intentaré describir la filmografía y los temas más importante de lo que para mi son los nombres mas representativos de la llamada generación videotape o la generación proveniente del mundo del video clip, que según mi opinión son los autores mas influyentes de la última década.
A principios de los noventa empezaron a surgir en Estados Unidos una serie de cineastas jóvenes que habían crecido con la televisión y con la constante ingestión de películas de todas las clases y todos los países. La cultura de estos nuevos cineastas sería la audiovisual y esto se notará en sus propuestas estéticas que incluirán en sus puestas en escena elementos innovadores, al igual que en su forma de narrar se buscaran nuevos caminos.
Esta nueva generación convivirá con otros autores que veinte años antes habían revolucionado el cine norteamericano. Directores como Martin Scorsese o Francis Ford Coppola crearon un cine manierista alejándose del clasicismo habitual de los años pasados en Hollywood. Los productores ya no eran los responsables absolutos de las producciones, siendo el director el principal valuarte de la película. Esto fomentó la fama de estos nuevos artesanos cinematográficos donde la violencia o las historias donde el antihéroe era el protagonista absoluta de unas narraciones que exploraban la conducta de seres fueras de la sociedad. De este modo estos directores nos han dejado obras maestras como “Toro salvaje” y “Taxi Driver” de Martin Scorsese o la trilogía de “El padrino” a cargo de Francis Coppola.
Este cine manierista fue como un soplo de aire fresco para Estados Unidos a parte de una exploración minuciosa e introspectiva sobre temas como la guerra del Vietnam o la violencia en las calles. Tiempo mas tarde estos dos grandes cineastas se irían degradando creando obras muy inferiores a sus obras maestras aunque conservando esa genial forma de hacer cine.
De este modo influenciados por todo tipo de culturas y por las filmografías de muy diversos autores, surgieron estos nuevos cineastas, que rápidamente fueron encumbrados por la crítica internacional y son seguidos por todo tipo de públicos, pero principalmente por un espectador joven, que ve en estas películas temas y puestas en escena rompedoras, a la vez que reflexivas y visualmente muy llamativas.
En las siguientes entradas intentaré describir la filmografía y los temas más importante de lo que para mi son los nombres mas representativos de la llamada generación videotape o la generación proveniente del mundo del video clip, que según mi opinión son los autores mas influyentes de la última década.
Literatura Sucia. Charles bukowski y su obra capital.

“FACTOTUM” (Charles Bukowski, 1975)
Literatura sucia
El nombre de bukowski, dentro de la literatura moderna, ha suscitado siempre división de opiniones; son muchas las críticas que ha recibido este autor norteamericano, debido sobre todo a ese estilo tan violento, directo y a veces coloquial con el que impregna a sus obras. Pero su obra pese a quien pese ha significado la llegada de un nuevo tipo de escritor alejado de la crítica partidista y de la propia sociedad intentando llevar sus postulados literarios a las últimas consecuencias.
“Factotum”, Chinaski contra todos.
Toda la producción literaria de bukowski tiene un fuerte componente autobiográfico, creando para ello a un alter ego Henry Chinaski que será el protagonista de sus novelas más importantes. Así, sí en “La senda del perdedor”, Bukowski nos hace un retrato sobre sus años de niñez e inmediata juventud, centrándose más en el propio núcleo familiar, posteriormente con “Factotum”, el libro que nos ocupa, Bukowski vuelve a poner en el centro de la narración en primera persona a Henry Chinaski, en esta ocasión el libro hará un recorrido a través de las vivencias del protagonista centradas en los continuos cambios de trabajo y en su relación con las mujeres.
El contexto histórico donde se desarrolla la obra es los últimos momentos de la segunda guerra mundial, pero la narración pasa casi de pasada por el tema de la guerra en sí, centrándose más en el recorrido de Chinaski por varias ciudades de Estados Unidos, donde intercala trabajos de la peor clase con relaciones superfluas, violentas y sobretodo sexuales con mujeres borrachas que van buscando fortuna en bares malolientes. Incluso vuelve a casa de sus padres de donde no tarda en marcharse. Pero sin duda la ciudad más representativa de la obra de Bukowski y que es el escenario perfecto para ofrecernos las vivencias de Chinaski es Los Ángeles. Es en la ciudad californiana donde entre botella de whisky y vino barato conocerá a Jan la que a la postre será su relación mas estable; un idilio descrito por la pluma del autor con sordidez y prácticamente carente de sentimientos, o eso es lo que a priori parece, ya que en las largas descripciones del narrador/protagonista subyacen unos sentimientos encerrados en una personalidad abrumada por una sociedad que detesta y decide combatirla desde la pasividad mas absoluta o simplemente mirando a otro lado, donde la suciedad ,símil de la realidad mas pura, es el centro de su mirada.
La evasión de esta realidad, convierte a Chinaski en un outsider sumergiéndolo en un alcoholismo que lejos de considerarlo una adicción, le sirve de válvula de escape, manteniéndolo alejado de las demás personas, sumido en sus propios pensamientos y reflexiones lúcidas a la vez que desesperadas.
El trabajo NO dignifica
El continuo cambio de trabajo motivado por despidos derivados de la pereza o el propio alcoholismo, es el hilo conductor de la narración que sin rumbo fijo camina hacia ninguna parte como la propia vida de su protagonista, cuya principal vocación es la de convertirse en un escritor, de echo se señala en más de una ocasión los estudios que comenzó en la escuela de periodismo y que nunca acabó; lo que nos hace reflexionar sobre la verdadera capacidad de este pensador que fue abandonando todo aquello que le suponía un esfuerzo o un acercamiento a la normalidad más cotidiana. Aún así la esperanza de ser reconocido como un escritor importante ronda en todo momento su cabeza, tal vez como un sueño o delirio de borracho, que esta vez se convertiría en realidad a partir de la figura del propio autor.
Estilo e influencias
Lo que más llama la atención de la obra de Bukowski en general y de “Factotum” en particular es su estilo; las influencias de este autor nacido en Alemania pero criado en la cultura Norteamericana llegan principalmente de autores como Ernest Hemingway o Henry Miller, del primero es claro su influencia a la hora de elaborar descripciones realistas y dramáticas, y del segundo, único autor que menciona en el libro, ha heredado ese estilo rebelde y autodidacta lleno de reflexiones interiores con un matiz muy masculino. También es destacable de este estilo tan naturalista el componente erótico de sus palabras, Bukowski no se muerde la lengua a la hora de introducirnos pasajes en las que con claridad y sin tapujos nos describe relaciones sexuales y así, vemos como el pudor o la delicadeza brilla por su ausencia y nos consigue transportar a un mundo sórdido e hipnótico donde el centro de la atención es un autor convertido en protagonista con una visión nihilista de la vida.
Esta temática tan sucia y este dramatismo inherente a todo los que nos describe la narración podría hacernos pensar que el drama esta presente de forma continuada, pero no es así, el humor es un rasgo capital en la figura de Chinaski, de este modo incluso las partes mas crudas del relato son amenizadas gracias a esa fluidez con el que el autor nos cuenta las vicisitudes del protagonista con un lenguaje coloquial, sin tapujos y directo hacia el corazón mismo de la sociedad americana.
Bukowski como referente
Toda la obra de Charles Bukowski ha calado muy hondo en muy diversos autores, dramaturgos e incluso cineastas desde que sus obras impactaron en nuestras librerías; esta literatura sucia (nunca entendido este calificativo como peyorativo) nos lleva autores actuales como Bret Easton Ellis, el autor de la controvertida “American Psicho”, se sirve de un nihilismo y rechazo de la sociedad para presentarnos personajes que vagan por la vida ajenos a la realidad y cuyo principal refugio son las drogas o la ultra violencia, algo así como esas botellas de whisky o de oporto que Chinaski necesitaba diariamente para poder resistir la presión de un mundo que no entendía.
Aquí en España la huella de Bukowski la encontramos en autores como Ray Loriga y otros coetáneos suyos, que a pesar de ser buenos escritores no llegan a esa excelencia literaria de su maestro.
En cuanto al medio audiovisual por excelencia, el cine; Bukowski ha visto llevada a la pantalla varias de sus obras por parte de directores como Barbet Schroeder o Marco Ferreri, pero tal vez el filme que se acerque más al estilo literario de Bukowski es la adaptación de “Factotum” realizada por un semidesconocido Bent Hamer; la película fiel al libro en cuanto al estilo y la forma de contar la historia pero contextualizada en nuestros días nos transporta al desquiciado mundo de Chinaski que da vida el actor norteamericano Matt Dillon.
Bibliografía:
Charles Bukowski, Factotum. Ed. Anagrama
Literatura sucia
El nombre de bukowski, dentro de la literatura moderna, ha suscitado siempre división de opiniones; son muchas las críticas que ha recibido este autor norteamericano, debido sobre todo a ese estilo tan violento, directo y a veces coloquial con el que impregna a sus obras. Pero su obra pese a quien pese ha significado la llegada de un nuevo tipo de escritor alejado de la crítica partidista y de la propia sociedad intentando llevar sus postulados literarios a las últimas consecuencias.
“Factotum”, Chinaski contra todos.
Toda la producción literaria de bukowski tiene un fuerte componente autobiográfico, creando para ello a un alter ego Henry Chinaski que será el protagonista de sus novelas más importantes. Así, sí en “La senda del perdedor”, Bukowski nos hace un retrato sobre sus años de niñez e inmediata juventud, centrándose más en el propio núcleo familiar, posteriormente con “Factotum”, el libro que nos ocupa, Bukowski vuelve a poner en el centro de la narración en primera persona a Henry Chinaski, en esta ocasión el libro hará un recorrido a través de las vivencias del protagonista centradas en los continuos cambios de trabajo y en su relación con las mujeres.
El contexto histórico donde se desarrolla la obra es los últimos momentos de la segunda guerra mundial, pero la narración pasa casi de pasada por el tema de la guerra en sí, centrándose más en el recorrido de Chinaski por varias ciudades de Estados Unidos, donde intercala trabajos de la peor clase con relaciones superfluas, violentas y sobretodo sexuales con mujeres borrachas que van buscando fortuna en bares malolientes. Incluso vuelve a casa de sus padres de donde no tarda en marcharse. Pero sin duda la ciudad más representativa de la obra de Bukowski y que es el escenario perfecto para ofrecernos las vivencias de Chinaski es Los Ángeles. Es en la ciudad californiana donde entre botella de whisky y vino barato conocerá a Jan la que a la postre será su relación mas estable; un idilio descrito por la pluma del autor con sordidez y prácticamente carente de sentimientos, o eso es lo que a priori parece, ya que en las largas descripciones del narrador/protagonista subyacen unos sentimientos encerrados en una personalidad abrumada por una sociedad que detesta y decide combatirla desde la pasividad mas absoluta o simplemente mirando a otro lado, donde la suciedad ,símil de la realidad mas pura, es el centro de su mirada.
La evasión de esta realidad, convierte a Chinaski en un outsider sumergiéndolo en un alcoholismo que lejos de considerarlo una adicción, le sirve de válvula de escape, manteniéndolo alejado de las demás personas, sumido en sus propios pensamientos y reflexiones lúcidas a la vez que desesperadas.
El trabajo NO dignifica
El continuo cambio de trabajo motivado por despidos derivados de la pereza o el propio alcoholismo, es el hilo conductor de la narración que sin rumbo fijo camina hacia ninguna parte como la propia vida de su protagonista, cuya principal vocación es la de convertirse en un escritor, de echo se señala en más de una ocasión los estudios que comenzó en la escuela de periodismo y que nunca acabó; lo que nos hace reflexionar sobre la verdadera capacidad de este pensador que fue abandonando todo aquello que le suponía un esfuerzo o un acercamiento a la normalidad más cotidiana. Aún así la esperanza de ser reconocido como un escritor importante ronda en todo momento su cabeza, tal vez como un sueño o delirio de borracho, que esta vez se convertiría en realidad a partir de la figura del propio autor.
Estilo e influencias
Lo que más llama la atención de la obra de Bukowski en general y de “Factotum” en particular es su estilo; las influencias de este autor nacido en Alemania pero criado en la cultura Norteamericana llegan principalmente de autores como Ernest Hemingway o Henry Miller, del primero es claro su influencia a la hora de elaborar descripciones realistas y dramáticas, y del segundo, único autor que menciona en el libro, ha heredado ese estilo rebelde y autodidacta lleno de reflexiones interiores con un matiz muy masculino. También es destacable de este estilo tan naturalista el componente erótico de sus palabras, Bukowski no se muerde la lengua a la hora de introducirnos pasajes en las que con claridad y sin tapujos nos describe relaciones sexuales y así, vemos como el pudor o la delicadeza brilla por su ausencia y nos consigue transportar a un mundo sórdido e hipnótico donde el centro de la atención es un autor convertido en protagonista con una visión nihilista de la vida.
Esta temática tan sucia y este dramatismo inherente a todo los que nos describe la narración podría hacernos pensar que el drama esta presente de forma continuada, pero no es así, el humor es un rasgo capital en la figura de Chinaski, de este modo incluso las partes mas crudas del relato son amenizadas gracias a esa fluidez con el que el autor nos cuenta las vicisitudes del protagonista con un lenguaje coloquial, sin tapujos y directo hacia el corazón mismo de la sociedad americana.
Bukowski como referente
Toda la obra de Charles Bukowski ha calado muy hondo en muy diversos autores, dramaturgos e incluso cineastas desde que sus obras impactaron en nuestras librerías; esta literatura sucia (nunca entendido este calificativo como peyorativo) nos lleva autores actuales como Bret Easton Ellis, el autor de la controvertida “American Psicho”, se sirve de un nihilismo y rechazo de la sociedad para presentarnos personajes que vagan por la vida ajenos a la realidad y cuyo principal refugio son las drogas o la ultra violencia, algo así como esas botellas de whisky o de oporto que Chinaski necesitaba diariamente para poder resistir la presión de un mundo que no entendía.
Aquí en España la huella de Bukowski la encontramos en autores como Ray Loriga y otros coetáneos suyos, que a pesar de ser buenos escritores no llegan a esa excelencia literaria de su maestro.
En cuanto al medio audiovisual por excelencia, el cine; Bukowski ha visto llevada a la pantalla varias de sus obras por parte de directores como Barbet Schroeder o Marco Ferreri, pero tal vez el filme que se acerque más al estilo literario de Bukowski es la adaptación de “Factotum” realizada por un semidesconocido Bent Hamer; la película fiel al libro en cuanto al estilo y la forma de contar la historia pero contextualizada en nuestros días nos transporta al desquiciado mundo de Chinaski que da vida el actor norteamericano Matt Dillon.
Bibliografía:
Charles Bukowski, Factotum. Ed. Anagrama
Etiquetas:
bukowski,
factotum,
literatura
domingo, 8 de febrero de 2009
"No es país para viejos"( Coen Brothers)

Desmitificación fronteriza en el retorno de los hermanos Coen.
Paisajes áridos, atardeceres anaranjados, sheriffs duros en busca de románticos forajidos; de esto y mucho más se nutre el western, género por excelencia del cine Norteamericano, un mito en sí mismo prácticamente agotado en nuestros días. Y es ahora, en plena posmodernidad, cuando llegan Joel & Ethan Coen autores que impregnan en sus obras un estilo muy personal, los encargados de dar otra vuelta de tuerca al western, a la vez que nos sitúan en una atmósfera de tonos sepia y polvo del desierto en la zona fronteriza de Texas, lugar común para historias de violencia y trafico de drogas; este es el marco donde LLewelyn Moss (Josh Brolin) encuentra un maletín repleto de dinero en medio de una sangría de narcotraficantes. A partir de este momento Moss comenzará una huída contrarreloj; y tras sus pasos el enigmático y despiadado Anton Chigurh (Javier Bardem) le intentará dar caza. Y como un tercer vértice de la historia encontramos a un veterano Sheriff en el ocaso de su carrera (Tommy Lee Jones) con un punto de vista nostálgico sobre lo cambiante de su antes adorada tierra fronteriza.
El material de partida del filme es la novela homónima de Cormac McCarthy, autor fronterizo que explora la evolución (o involución) de estas lejanas tierras y sus habitantes. De este modo el guión nos hace un variopinto marco de extraños personajes con diferentes sistemas de creencias y pautas éticas. Así, vemos al veterano Sheriff Doyle introduciéndonos en el relato con un discurso recordando el legendario pasado de ese medio oeste americano y mostrándose incrédulo ante las nuevas generaciones de hombres que utilizan la violencia indiscriminadamente sin motivo aparente. Este último punto enlaza a la perfección con uno de los principales aciertos de la película, el asesino Anton Chigurh, magistralmente interpretado por Javier Bardem, perfecto en la composición del personaje, sin llegar al histrionismo típico entre este tipo de papeles.
Otra clave para entender a estos personajes y que los hermanos Coen representan a la perfección, es la época en la que esta ambientado el filme, los años ochenta; momento de cambio en la sociedad de EEUU y recuperación después de la catarsis que supuso la guerra de Vietnam, un tema que sobrevuela el filme, mas concretamente en la figura de Moss, un antiguo combatiente que ve como de la noche a la mañana tiene que volver al combate sin preocuparse del pasado, tratándose de huir desesperadamente de su trágico destino.
La película llena de matices transcurre con un ritmo lento y sobrio, sin necesidad de trucos de artificio el sello de los Coen está presente en todo el metraje con un brillante manejo de los recursos narrativos, como las recurrentes elipsis temporales, o con ese característico humor negro que recuerda a su opera prima “Sangre Fácil” e incluso a su obra maestra “Fargo”, filme que guarda muchas similitudes con “No es país para viejos” fundamentalmente en el retrato de la Norteamérica mas profunda y outsider.
En definitiva, estamos ante una gran película que significa un retorno a la excelencia cinematográfica de Joel & Ethan Coen, después de habernos decepcionado con sus dos comerciales últimos títulos.
(****)
Paisajes áridos, atardeceres anaranjados, sheriffs duros en busca de románticos forajidos; de esto y mucho más se nutre el western, género por excelencia del cine Norteamericano, un mito en sí mismo prácticamente agotado en nuestros días. Y es ahora, en plena posmodernidad, cuando llegan Joel & Ethan Coen autores que impregnan en sus obras un estilo muy personal, los encargados de dar otra vuelta de tuerca al western, a la vez que nos sitúan en una atmósfera de tonos sepia y polvo del desierto en la zona fronteriza de Texas, lugar común para historias de violencia y trafico de drogas; este es el marco donde LLewelyn Moss (Josh Brolin) encuentra un maletín repleto de dinero en medio de una sangría de narcotraficantes. A partir de este momento Moss comenzará una huída contrarreloj; y tras sus pasos el enigmático y despiadado Anton Chigurh (Javier Bardem) le intentará dar caza. Y como un tercer vértice de la historia encontramos a un veterano Sheriff en el ocaso de su carrera (Tommy Lee Jones) con un punto de vista nostálgico sobre lo cambiante de su antes adorada tierra fronteriza.
El material de partida del filme es la novela homónima de Cormac McCarthy, autor fronterizo que explora la evolución (o involución) de estas lejanas tierras y sus habitantes. De este modo el guión nos hace un variopinto marco de extraños personajes con diferentes sistemas de creencias y pautas éticas. Así, vemos al veterano Sheriff Doyle introduciéndonos en el relato con un discurso recordando el legendario pasado de ese medio oeste americano y mostrándose incrédulo ante las nuevas generaciones de hombres que utilizan la violencia indiscriminadamente sin motivo aparente. Este último punto enlaza a la perfección con uno de los principales aciertos de la película, el asesino Anton Chigurh, magistralmente interpretado por Javier Bardem, perfecto en la composición del personaje, sin llegar al histrionismo típico entre este tipo de papeles.
Otra clave para entender a estos personajes y que los hermanos Coen representan a la perfección, es la época en la que esta ambientado el filme, los años ochenta; momento de cambio en la sociedad de EEUU y recuperación después de la catarsis que supuso la guerra de Vietnam, un tema que sobrevuela el filme, mas concretamente en la figura de Moss, un antiguo combatiente que ve como de la noche a la mañana tiene que volver al combate sin preocuparse del pasado, tratándose de huir desesperadamente de su trágico destino.
La película llena de matices transcurre con un ritmo lento y sobrio, sin necesidad de trucos de artificio el sello de los Coen está presente en todo el metraje con un brillante manejo de los recursos narrativos, como las recurrentes elipsis temporales, o con ese característico humor negro que recuerda a su opera prima “Sangre Fácil” e incluso a su obra maestra “Fargo”, filme que guarda muchas similitudes con “No es país para viejos” fundamentalmente en el retrato de la Norteamérica mas profunda y outsider.
En definitiva, estamos ante una gran película que significa un retorno a la excelencia cinematográfica de Joel & Ethan Coen, después de habernos decepcionado con sus dos comerciales últimos títulos.
(****)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
